Muchas veces llega la clásica pregunta: ¿Cuál es tu vino favorito? Es la más difícil de todas, pero diría que
un vino que ocupa un lugar especial para mí, es el Amarone della Valpolicella.
Originario de la región del Veneto, en una de las zonas que dieron a conocer internacionalmente los vinos
italianos en los años 80: Valpolicella, muy cercano a la preciosa ciudad de Verona. Las uvas que lo
componen son las clásicas de la zona: Corvina y Corvinone principalmente y en menor proporción
Rondinella, Molinara y Oseleta. Es un vino que logra una gran estructura, complejidad y alta concentración
de aromas, sabores y azúcares como pocos otros. ¿El secreto? una técnica ancestral en su producción; el
Appassimento.
Está técnica consiste en deshidratar las uvas alrededor de tres meses. En este período, pierde mas del 30%
de su peso. ¿Como lograr que no se pudran en tanto tiempo? Reposan en “camas” de Bambú que logran la
ventilación correcta entre los racimos. Después se procede al prensado de dicha fruta, logrando el cuerpo,
complejidad y concentración mencionados y dándole también un potencial de guarda muy largo de 20, 25
años ó incluso más. Una de las características que más me agrada, es que es un vino que envejece muy bien
pero que también puede disfrutarse mucho desde “joven”. Su versión “joven” implica haber pasado al
menos tres años de crianza, en madera y en botella, lo que en otros países ya sería considerado un vino
Reserva…
Mencioné antes alta concentración de azúcares. Importante aclarar que ésta se utiliza para lograr una lenta
y larga fermentación -llegando cerca de 15 grados de alcohol en unos 40 a 45 días- por lo que el vino es
seco, no dulce. Esto lo diferencia del vino del cual se originó: el Recioto della Valpolicella, uno de los
favoritos del Imperio Romano.
Muchos opinan que Amarone es un “vino de meditación” y que merece beberse sin maridajes y con largo
tiempo para experimentar su evolución en la copa. En Italia, Ossobuco ó Risotto all’Amarone son
acompañantes clásicos y en nuestra región también costillas, carnes rojas en general y quesos maduros y
azules -como el Gorgonzola- son una experiencia memorable.
En Guatemala puedes encontrar dos marcas que te recomiendo ampliamente: Masi y Serego Alighieri, dos
productores históricos que han trabajado muchísimo en recuperar y mejorar la delicada técnica del
Appassimento y que han reconocidos con muchos premios, medallas y altos puntajes detrás de ellos.
Es un vino que merece la pena probarse, no una vez en la vida, ¡sino ojalá muchas veces!
Salute!!
Hermann Bendfeldt@winetravelergt