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HOMENAJE AL COMITÉ FRATELLI D’ITALIA: Un legado de solidaridad que perdura en San Juan Comalapa

El pasado 6 de agosto de 2026 tuvimos el honor de asistir a un emotivo homenaje en San Juan Comalapa, Chimaltenango, conocido con orgullo como “La Florencia de las Américas” debido a los muchos pintores que allí residen. La actividad fue organizada por Los Ancestrales y las Alcaldesas del pueblo, con la participación especial del Arquitecto Mario Ordóñez, quien recientemente presentó un valioso libro sobre la historia de aquellos años que marcaron profundamente a esta comunidad.

Hace cincuenta años, Guatemala sufrió una de las mayores tragedias de su historia con el terremoto del 4 de febrero de 1976. San Juan Comalapa fue uno de los pueblos más afectados, perdiendo numerosas vidas humanas y viendo destruidas gran parte de sus viviendas. El dolor y la incertidumbre se apoderaron de sus habitantes, al igual que ocurrió en muchas regiones del país.

Sin embargo, en medio de la tragedia surgió una historia de solidaridad que hoy continúa viva en la memoria colectiva. Un grupo de ciudadanos italianos visitó la comunidad para evaluar la magnitud de los daños y, al encontrarse con un pueblo devastado, decidió tender una mano amiga. Así nació el comité Fratelli d’Italia, una iniciativa que transformó la esperanza en acción, con la colaboración de identidades extranjeras y del mismo Vaticano.

Durante el homenaje se recordó la extraordinaria labor realizada por estos hombres visionarios, quienes impulsaron, organizaron y dirigieron la construcción de más de 3,000 viviendas para las familias afectadas. Con admirable dedicación, llegaron a construir casi una casa por día. Utilizando la misma tierra de los adobes, arena y cemento, y mediante maquinaria especializada que permitía fabricar bloques resistentes, levantaron hogares que aún hoy permanecen en pie, siendo testimonio tangible de aquel esfuerzo solidario.

Los habitantes de San Juan Comalapa evocaron con emoción aquellos años y expresaron su profunda gratitud hacia quienes se convirtieron en el techo y la esperanza de miles de familias. Cada vivienda representa no solo una estructura física, sino también un símbolo de fraternidad entre dos pueblos unidos por la solidaridad.

Entre los homenajeados destacó el señor Mario Gallio, quien, visiblemente emocionado, recordó aquellos momentos y agradeció el cariño y reconocimiento de los presentes. También participó el señor Paolo Ceschia, en representación de su distinguido padre, compartiendo la satisfacción de ver que la obra realizada hace medio siglo continúa beneficiando a tantas generaciones. Recibiendo así el homenaje para compartirlo con los que no pudieron asistir, que aún se encuentran entre nosotros.

De manera muy especial, la Asociación de Damas Italianas de Guatemala recibió también un reconocimiento, para ser entregado al comité Fratelli d´Italia, y al saber que nuestra institución nació hace cincuenta años precisamente como respuesta solidaria a las necesidades surgidas tras el terremoto de 1976. Este homenaje nos llenó de orgullo y reafirmó el compromiso que, desde entonces, hemos mantenido con el servicio y el apoyo a quienes más lo necesitan.

Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a Los Ancestrales y a las Alcaldesas de San Juan Comalapa por su cálida hospitalidad, por las atenciones brindadas durante la jornada y por el delicioso almuerzo, la melodiosa marimba que compartimos en un ambiente de fraternidad y afecto.

Este homenaje no solo recordó una importante página de la historia de Guatemala, sino que también nos permitió reflexionar sobre el valor de la solidaridad, la generosidad y el trabajo conjunto. Cincuenta años después, las casas siguen en pie, pero más importante aún, permanece vivo el agradecimiento de un pueblo que nunca ha olvidado a quienes llegaron para ayudar cuando más lo necesitaban.

Lubia Leiva