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Cultivos locales y seguridad alimentaria: el compromiso del proyecto AlimentAcción y de la cooperación italiana en Guatemala

Gracias al Proyecto AlimentAcción, la cooperación italiana ha contribuido a fortalecer la seguridad alimentaria en las comunidades rurales e indígenas mayas de Guatemala. La desnutrición crónica sigue siendo uno de los desafíos de salud pública en el país: afecta al 45% de los niños menores de cinco años, con porcentajes aún más altos en las zonas rurales, de los departamentos de Totonicapán y Sololá. En este contexto, el proyecto AlimentAcción, implementado por el Centro de Orientación Educativa (COE) junto con socios italianos y guatemaltecos, ha centrado su esfuerzo en combatir la desnutrición y mejorar la seguridad alimentaria de las familias más vulnerables.

Financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional a través de la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo, el proyecto —de duración trienal— ha perseguido un objetivo claro: aumentar la disponibilidad, el acceso y el consumo de alimentos sanos y variados en las familias rurales con mayor vulnerabilidad. Para alcanzar este resultado, ha sido importante la contribución de la Universidad de Milán, socio técnico‑científico de la iniciativa. Gracias a sus competencias, la Universidad ha acompañado las actividades en el territorio con un análisis del contexto agrícola y apícola de los departamentos de Totonicapán y Sololá, identificando cultivos locales sostenibles y prácticas productivas capaces de ofrecer beneficios nutricionales, económicos y culturales a las comunidades locales.

Las investigaciones realizadas por la Universidad han documentado las condiciones de producción, los mercados locales y las modalidades de distribución de los productos agrícolas, reconstruyendo un panorama claro de las potencialidades y de las limitaciones del territorio. Han permitido reconocer cultivos particularmente significativos para la tradición alimentaria local y evaluar su sostenibilidad económica y ambiental, proponiendo estrategias de valorización que refuercen la capacidad de las comunidades de producir y comercializar alimentos sanos y vinculados a su identidad cultural.

Los estudios han examinado en detalle el contexto agrícola y apícola del altiplano occidental guatemalteco, caracterizado por asentamientos situados por encima de los 2.000 metros de altitud y por superficies cultivables reducidas. En estos territorios, las familias viven en núcleos numerosos, a menudo intergeneracionales, con sistemas productivos pequeños, manuales y profundamente arraigados en la tradición, pero expuestos a vulnerabilidades estructurales y climáticas que limitan su continuidad. Sololá dispone de terrenos más amplios y de una mayor disponibilidad de agua, lo que permite una producción más constante y un acceso parcial a los mercados; Totonicapán, en cambio, presenta parcelas más pequeñas y escasa irrigación, lo que limita la producción agrícola a un modelo predominantemente de subsistencia. La principal criticidad identificada es el acceso al agua: en muchas comunidades la producción depende exclusivamente de las lluvias, a lo que se suman la ausencia de mecanización, mercados poco estructurados y una transformación de los productos aún limitada.

A través del estudio realizado con 249 agricultores y 28 apicultores, se han analizado las prácticas alimentarias de las familias y el patrimonio gastronómico local, reconstruido también gracias al manual Cosechando Salud. Con base en estas evidencias, AlimentAcción ha definido nuevas líneas de intervención centradas en la valorización de los cultivos locales y de la gastronomía maya, promoviendo el uso y la comercialización de hierbas y hortalizas tradicionales —como guicoy, guisquil, hierba mora y hierba blanca— y el fortalecimiento de la cadena de la miel.

Entre las indicaciones surgidas de los estudios se incluyen también orientaciones para una mejor gestión del agua —mediante sistemas de recolección y almacenamiento—, el fortalecimiento de la cooperación entre productores, una presencia más constante en los mercados locales y técnicas de transformación doméstica que permitan mejorar la continuidad y el valor de la producción.

Gracias a la colaboración entre instituciones italianas y guatemaltecas, el proyecto AlimentAcción ha consolidado el compromiso de la Cooperación italiana con la seguridad alimentaria y nutricional de las comunidades rurales del altiplano guatemalteco, demostrando que los avances no dependen de grandes transformaciones, sino del fortalecimiento de las capacidades y de las técnicas ya presentes en las comunidades, en apoyo a una cadena agrícola sana, sostenible y profundamente arraigada en la identidad indígena y en el patrimonio cultural maya.

 

Elena Romanelli

Responsable de Administración Transparente y Comunicación

AICS San Salvador – Sede Regional América Central y Caribe